Por [Génesis Josefina/La Discotienda]
A raíz de la entrevista de Kory Grow para SPIN

En 1993, una canción con un irresistible groove de piano y un rap elegante irrumpió en las listas de éxitos de todo el mundo. Se trataba de “Cantaloop (Flip Fantasia)”, el tema bandera de Us3. Lo que hacía a este proyecto verdaderamente único no era solo su calidad musical, sino el logo que aparecía en la esquina del disco: el de Blue Note Records, la “catedral” del jazz y el blues que, por primera vez en su historia, abría sus puertas de par en par a un grupo de hip hop.

¿Cómo fue posible que un sello tan purista y protector de su legado permitiera que unos productores británicos “samplearan” sus joyas más sagradas?

Un “crimen” que terminó en contrato

La historia no comenzó con una invitación formal, sino con una infracción de derechos de autor. A principios de los años 90, el productor londinense Geoff Wilkinson y su socio Mel Simpson lanzaron un sencillo independiente llamado “The Band Played the Boogie” bajo el nombre de NW1. La canción utilizaba un fragmento de “Sookie, Sookie” de Grant Green, un guitarrista emblemático de Blue Note.

En lugar de enviar a los abogados para demandarlos, Bruce Lundvall, el entonces presidente de Blue Note, vio una oportunidad de oro. Lundvall entendía que el jazz necesitaba rejuvenecer su audiencia y que el hip hop era el lenguaje de la calle. En una maniobra audaz, citó a Wilkinson en las oficinas del sello no para notificarle una demanda, sino para ofrecerle un trato sin precedentes: acceso total y gratuito a los archivos históricos de Blue Note para samplear lo que quisieran.

El nacimiento de “Cantaloop” y el espíritu de Herbie Hancock

Con las llaves del reino en su poder, Us3 se sumergió en las cintas maestras de leyendas como Art Blakey, Thelonious Monk y Lou Donaldson. Pero fue un riff de piano de 1964 el que cambiaría sus vidas: el de “Cantaloupe Island” de Herbie Hancock.

Wilkinson y Simpson tomaron ese loop hipnótico y lo mezclaron con la voz del rapero Rahsaan Kelly y las trompetas en vivo de Gerard Presencer. El resultado, “Cantaloop (Flip Fantasia)”, no solo respetaba la esencia del jazz original, sino que le inyectaba una energía urbana que conectó con una generación que nunca había pisado un club de jazz.

Incluso el famoso grito introductorio de la canción —“Yeah! What’s that?”— fue extraído directamente de una grabación en vivo de Lou Donaldson (Everything I Do Gonna Be Funk), dándole ese aire de autenticidad que solo los archivos de Blue Note podían ofrecer.

Un hito histórico

El álbum resultante, Hand on the Torch (1993), se convirtió en el primer disco de platino en la historia de Blue Note Records en Estados Unidos. Fue una validación masiva de que el jazz y el hip hop compartían el mismo ADN: la improvisación, el ritmo y la capacidad de reinventarse.

Para Blue Note, Us3 no fue una profanación, sino una salvación comercial y cultural. Gracias a ellos, miles de jóvenes descubrieron a Herbie Hancock y Horace Silver. Como bien recuerda el artículo de Spin, este fue el momento en que el jazz dejó de ser una pieza de museo para volver a ser música de baile, demostrando que, a veces, “robar” un buen riff es la mejor manera de mantener viva una leyenda.

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